Arquitectura y Política en Costa Rica

En estos días donde la política ha sido el principal tema en nuestro país, y donde hemos visto con sorpresa las posiciones de algunos políticos que han puesto en riesgo la estabilidad del proceso electoral del país, y que la mayoría no hemos entendido, hemos visto paralelamente el desenlace de un concurso de anteproyectos para diseñar el edificio de la Asamblea Legislativa, donde también se ha puesto en riesgo la credibilidad de los procesos de anteproyectos promovidos por el estado, o instituciones autónomas, mecanismo usado en muchas partes del mundo para realizar obras de gran envergadura, pero que frecuentemente son cuestionados por ser permeables a intereses ajenos a la calificación justa y objetiva hasta donde es posible de un jurado.

Asamblea Legislativa Costa Rica

No es nuestro objetivo entrar en detalles sobre el resultado de este concurso de anteproyectos arquitectónicos, pero sí lo es, hacer una semejanza de este proceso a la situación actual que vive el país, donde dentro de un mismo marco jurídico, se dan diferentes criterios como es normal que suceda, pero algunos de esos criterios parecen sesgados hacia ciertos intereses que no responden a ese marco jurídico establecido.

Siento que la sociedad costarricense está tendiendo a complicar de más cada situación que debe resolver, estableciéndose una condición de falta de acción, de exceso de discusión, de lentitud y hasta de letargo. Cuando lo que corresponde es la gestión eficiente, el análisis objetivo, práctico, la acción pronta, y si bien es cierto cabe la discusión, esta debe ser inteligente, con sentido, tratando que se logre el resultado ideal.

Esta actual condición de la sociedad costarricense, está llegando a tocar nuestra área, que es la ingeniería y la arquitectura, como en el ejemplo citado, convirtiendo una actividad que se debe caracterizar por la programación muy bien definida, y la gestión eficiente, en una actividad más, llena de discusiones vanas e innecesarias, que no nos está permitiendo satisfacer las necesidades mínimas de servicios que requieren nuestras ciudades y nuestra población.

Es tiempo de hacer conciencia de la realidad nacional, y aprovechar la coyuntura de un nuevo gobierno, valiéndose de esta circunstancia para implementar un cambio de actitud que nos impulse hacia un futuro, más pleno, con progreso y prosperidad, como merecemos y tenemos capacidad para lograrlo los costarricenses.

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